Colombia registra en junio la semana con mayor dependencia de gas importado en su historia

2026-06-10 14:06:42 - MUNDO


La crisis energética en Colombia es cada vez más palpable. En 2024, el país perdió su autosuficiencia y pasó depender del gas natural licuado (GNL) extranjero. Una realidad que empeora, pues el país registró en la primera semana de junio el mayor porcentaje de gas importado de toda su historia.

Así es, en ese periodoel 32% del gas consumido en el país provino de importaciones realizadas a través de la planta regasificadora de Cartagena, según datos del Sistema Electrónico de Gas.

Es comprensible que los expertos muestren preocupación. La situación es resumida por los analistas como una alerta sobre la pérdida de autosuficiencia energética del país y el creciente déficit entre la oferta nacional de gas y la demanda de hogares, industrias, comercios y plantas de generación eléctrica.

Sergio Cabrales, docente y consultor del sector minero-energético, sostuvo que el porcentaje supera los niveles observados en abril de 2024, cuando las importaciones representaron el 30% del consumo, y octubre de ese mismo año, cuando alcanzaron el 31%.

Lea igual : La subasta de energía que desató la furia de Petro: térmicas, gas importado y sospechas de “traición” en el Caribe

El repunte obedece a una reducción sostenida de la producción nacional de gas, fenómeno que ha obligado al país a depender cada vez más de los cargamentos importados de gas natural licuado.

De hecho,Luis David Pachón, analista y consultor en energía y gas, sostuvo que en mayo de 2026 el potencial promedio de producción para el 2026 fue de 789 GBTUD (Giga BTU por día), una caída del 7% frente a los 848 GBTUD del año pasado.

Eso no es todo, las estimaciones muestran una tendencia descendente en los próximos años: Para 2027 se estima una producción de 759 GBTUD; para 2028, de 706; para 2029 serían 612; y para 2030 de apenas 542.

Pachón advierte que, si la demanda se mantiene cercana a los 1.000 GBTUD observados en años anteriores, una proporción cada vez mayor del consumo nacional deberá cubrirse mediante importaciones.

A esta situación se suma que la principal infraestructura de importación de gas del país, la planta regasificadora de Cartagena (SPEC), está cada vez más cerca de su límite operativo. Aunque tiene capacidad para importar 465 GBTUD de gas al día, cerca de dos terceras partes de ese volumen ya se utilizan para atender la demanda nacional, por lo que solo queda disponible una fracción reducida para responder a necesidades adicionales.

Según Cabrales, esta menor capacidad de maniobra aumenta la vulnerabilidad del sistema energético y hace urgente la entrada en operación de nuevas terminales de importación de gas en Puerto Bahía y Buga. La preocupación es mayor ante la posibilidad de un fenómeno de El Niño, que podría elevar el consumo de gas para la generación de energía eléctrica y poner más presión sobre el abastecimiento del país.

Amylkar Acosta, exministro de Minas y Energía, considera que Colombia enfrenta una “tormenta perfecta” provocada por la combinación entre la caída de la producción nacional, el aumento de la demanda y decisiones de política energética que, según su análisis, retrasaron la preparación del país para enfrentar el déficit de gas.

Hay que recordar que desde 2021 la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) había advertido sobre la posibilidad de un déficit de disponibilidad de gas, producto de la reducción de reservas y producción.

En concepto de Acosta, las administraciones recientes del sector energético minimizaron el problema durante varios años, lo que retrasó decisiones relacionadas con la ampliación de la infraestructura de importación.

El exministro aseguró que actualmente existen diez proyectos de nuevas plantas regasificadoras, pero advirtió que ninguna estaría lista para operar antes de finalizar este año, cuando se espera que El Niño alcance su pico.

Le puede gustar: Colombia asegura más gas importado para 2027: Ecopetrol y Frontera reciben luz verde para regasificadora en Cartagena

Así las cosas, por ahora el plan de las hidroeléctricas es reducir la generación de energía para aumentar los niveles de almacenamiento en los embalses, siguiendo recomendaciones de XM, administrador del Mercado de Energía Mayorista en Colombia. Ese panorama obliga a una mayor utilización de las plantas térmicas, que consumen gas como combustible.

Solo para tener una idea, las plantas termoeléctricas (que funcionan con gas) cubren alrededor del 15% de la energía consumida en el país. Sin embargo, el exministro proyecta queesa participación podría elevarse al 55% en escenarios de estrés energético.

En consecuencia, advierte que el país podría enfrentar simultáneamente riesgos de desabastecimiento de gas y eventuales restricciones en el suministro eléctrico si no se amplía rápidamente la capacidad de importación y regasificación.

La cuestión es que esa dependencia de gas importado trae efectos sobre los distintos sectores de la economía. En el caso residencial, una mayor proporción de gas importado podría traducirse en incrementos graduales de las tarifas, especialmente porque los precios nacionales tienden a acercarse a las referencias internacionales.

Pachón recordó que el precio final depende de variables como las cotizaciones internacionales del gas, particularmente el índice Henry Hub, los costos asociados a la importación y la tasa de cambio. “Lo que se ha visto es que los precios del gas nacional empiezan a converger hacia el precio del gas importado”, afirmó el consultor.

Según sus cuentas, hace unos años los precios nacionales del gas eran de US$6 MBTU, pero actualmente pueden llegar hasta los US$14 por MBTU.

Incluso, datos del Dane apuntan queel gas acumula una inflación del 4,22% en lo corrido del año y a corte de mayo. Un dato por encima del 1,63% que tiene la electricidad en el mismo lapso.

El analista considera probable una migración hacia combustibles alternativos como el GLP. También advierte que una pérdida de competitividad por mayores costos energéticos podría incentivar la relocalización de actividades productivas hacia otros países.

En cuanto al sector eléctrico, plantea la necesidad de debatir una eventual reconfiguración de la matriz energética nacional, incluyendo tecnologías basadas en carbón con mecanismos para reducir sus impactos ambientales.

El principal proyecto de nueva oferta nacional esSirius-2, desarrollado costa afuera por Ecopetrol y Petrobras.

La iniciativa tendría capacidad para aportar cerca de 450 GBTUD durante una década, volumen equivalente a aproximadamente el 45% de la demanda actual del país.

Sin embargo, mientras ese proyecto entra en operación, Colombia seguirá dependiendo de cantidades crecientes de gas importado.

Entre los proyectos destinados a fortalecer la infraestructura de importación se encuentran las terminales de Buga, impulsada por PIO y Ecopetrol, y Puerto Bahía, liderada por Ecopetrol y Frontera Energy. También avanzan iniciativas adicionales como la propuesta por Transportadora de Gas Internacional (TGI) en Ballena.

Lo cierto es que, mientras entran en operación nuevos proyectos de producción e importación, el país dependerá cada vez más de los mercados internacionales para garantizar el suministro de un combustible considerado clave para hogares, industrias y generación eléctrica.

Entérese:Superservicios acuerda devolver $8.700 millones a usuarios de gas natural en Antioquia y otros 10 departamentos


MUNDO