2026-06-17 18:23:30 - MUNDO
Santiago de Chile, 17 jun (EFE).- Con un consumo global de vino en caída libre y en niveles de hace 70 años, la industria vitivinícola chilena apuesta por productos sin alcohol, experiencias de enoturismo exclusivas y vinos 'premium' para capear la crisis y mantener al país como el cuarto exportador mundial.
El consumo mundial de vino el año pasado alcanzó los 208 millones de hectolitros, lo que supone su nivel más bajo desde 1957 y refleja una caída acumulada del 14 % desde 2018, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
En Chile, la producción cayó un 10 % en 2025 y la superficie de los viñedos se ha reducido un 27 % desde 2019, de acuerdo con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).
Además, las exportaciones arrancaron 2026 con un retroceso del 9,4 % en volumen.
Ante este escenario, afectado también por los aranceles a las importaciones impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, la industria considera clave la diversificación.
Vino ‘zero’
Los jóvenes han contribuido al desplome del consumo, sobre todo en Estados Unidos, uno de los principales destinos del vino chileno: su consumo pasó del 59 % al 50 % en dos años, según una encuesta de Gallup, que apunta a una mayor preocupación por la salud como la principal causa.
Los chilenos, en tanto, siguen la tendencia con un consumo local que descendió al 34,6 %, su nivel más bajo en tres décadas, aunque para la antropóloga de la Universidad de Talca, Giselle Davis, el descenso continúa siendo leve.
"Los jóvenes están reemplazando el vino por la cerveza, pero no considero que estén tomando menos alcohol, sino más bien han cambiado de tipo de bebida y ha bajado el consumo de vino, creo que ha habido una especie de polarización en términos de clase social", explicó a EFE.
En este contexto, viñas emblemáticas como Concha y Toro, el mayor productor de Latinoamérica, y Santa Rita, una de las más antiguas, fundada en 1880, lideran el mercado del vino 'zero'.
"Esta demanda tiene un crecimiento sostenido en los últimos años, pero todavía la participación de mercado es baja", señaló a EFE Gonzalo de Tezanos, gerente de marca en Santa Rita.
El avance se observa en algunos supermercados chilenos donde "ya hay secciones específicas para productos con baja gradación alcohólica e incluso sin alcohol", añadió.
Mientras, en el extranjero, han tenido éxito en mercados nórdicos, Canadá e Irlanda.
En Concha y Toro, por su parte, estas líneas desalcoholizadas ya superan el 10 % de las ventas, el triple respecto de 2023.
Enoturismo de clase mundial
Tras superar los 6 millones de turistas extranjeros en 2025, Chile consolidó su atractivo turístico y el enoturismo ganó una ventana para seguir creciendo tras el aumento en el número de viñas abiertas al público, que pasó de 94 a 219 en la última década.
Brasileños y argentinos lideran las visitas, mientras que Europa y EE.UU. están cada vez más presentes, según la experiencia del Centro del Vino de Concha y Toro en Pirque, Valle del Maipo, que ofrece un espacio inmersivo de 12.000 metros cuadrados.
"El consumidor viene esperando una visita tradicional y encuentra una experiencia de alto estándar, que fusiona geografía, tecnología y alta gastronomía" explicó a EFE Isabel Mitarakis, enóloga y tercera generación de la familia ligada a la viña.
Nominados a los World Travel Awards 2026 como la mejor experiencia enoturística de SuRamérica, el centro ha tenido un incremento de visitantes del 15 % desde el año pasado y recibe 200.000 personas anualmente.
En Buin, más al sur del Valle del Maipo, Santa Rita fue reconocida por la revista Forbes y The World’s 50 Best Wineries como la Mejor Viña del Mundo, superando a bodegas icónicas de Francia y España.
"La experiencia que nosotros hemos desarrollado está basada en la cultura y la historia de Chile", comentó a EFE Elena Carretero, gerenta de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Santa Rita, que recibe más de 140.000 visitas anuales.
Su apuesta también está en el lujo y en el atractivo del Hotel Casa Real, una casona del siglo XIX, con una noche valorada en hasta 2.000 dólares.
El mercado de alta gama
En su apuesta por la diversificación, Concha y Toro adoptó en 2017 una estrategia de 'premiumización' con vinos de alta gama, que actualmente representan el 57 % de sus ingresos por ventas.
"Los consumidores de élite están consumiendo vinos cada vez más caros. El vino ha dejado de ser popular como era antes", confirmó Davis.
Este enfoque también está presente en su oferta enoturística con The Icon, un vino creado por Mitarakis para conmemorar los 143 años del viñedo, con un precio cercano a los 200 dólares por botella, que solo puede degustarse y adquirirse en la viña.
María José Rey
(c) Agencia EFE
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