Fundación Humboldt: La ciencia como puente entre América Latina y Alemania

2026-06-26 11:24:29 - MUNDO


"Hoy en Argentina estamos sobreviviendo justamente por los contactos internacionales que tenemos", cuenta a DW la bióloga argentina Virginia Albarracín, una de los 60 investigadores latinoamericanos que participaron el 24 y 25 de junio de 2026 en el encuentro anual de la Fundación Humboldt en Berlín.

El evento, que este año se realizó bajo el lema "Conectados para el Impacto”, reunió a más de 670 investigadores de 70 países para intercambiar experiencias y fortalecer colaboraciones científicas. Durante la recepción oficial, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, subrayó que "los debates públicos informados y los análisis rigurosos son vitales para las democracias", en un contexto en el que la investigación científica también enfrenta crecientes presiones y desafíos globales.

"Hoy por hoy, la internacionalización es lo que nos permite seguir produciendo ciencia a un alto nivel. Actualmente en Argentina no hay un financiamiento nacional", explica Albarracín, investigadora en microbiología molecular y profesora de la Universidad de Tucumán. Su trabajo se centra en el estudio de microorganismos que habitan en ambientes extremos de altura en los Andes.

La científica argentina ha sido becaria en distintas ocasiones de la Fundación Humboldt y, en la inauguración de la conferencia, fue distinguida con el premio Innovative Network Award, un reconocimiento destinado a proyectos que fortalecen redes científicas internacionales. En su caso, impulsa una iniciativa de formación y mentoría en tecnologías de bioimagen entre Argentina y Alemania, con especial atención al desarrollo de investigadoras jóvenes.

Desde su perspectiva, la cooperación internacional no es solo un complemento, sino una condición para sostener la investigación científica en su país. En ese sentido, advierte que muchos ecosistemas de la región están bajo creciente presión debido a la extracción de recursos naturales. "Los sistemas biológicos de los salares y las lagunas andinas hoy están bajo amenaza por la explotación del litio", señala.

Frente a ello, sostiene que producir conocimiento sobre estos entornos no solo tiene valor académico, sino también político y ambiental: "Cuando generamos conocimiento sobre esos ecosistemas les damos valor. Después es más difícil decir que eso no existe o que se puede destruir", agrega Albarracín.

Para el mexicano Armando Hernández, investigador en bioquímica y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la beca de la Fundación Humboldt ha supuesto una experiencia transformadora. Su investigación se centra en el desarrollo de proteínas capaces de generar nuevos nanomateriales, un campo en la intersección entre la biología molecular y la ciencia de materiales, con potenciales aplicaciones en biotecnología y medicina.

Actualmente realiza una estancia de investigación en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, adonde llegó hace apenas cinco meses acompañado por su esposa y su hija. Esta experiencia, según Hernández, representa un esfuerzo adicional que no se limita al laboratorio.

"Sigo trabajando a distancia con mis estudiantes en México y además está mi familia. Al no tener la red de apoyo que teníamos allá con familiares, ese es un tercer trabajo", afirma a DW. Sin embargo, asegura que la experiencia compensa las dificultades: "El esfuerzo vale la pena, cada día está valiendo la pena".

En su caso, uno de las principales ventajas del programa es el contacto con una comunidad científica internacional que trasciende disciplinas y fronteras. Hernández destaca que el intercambio con investigadores de campos muy distintos al suyo ha ampliado tanto su perspectiva científica como personal. "Eso amplía mis horizontes científicos y mis horizontes personales. Realmente te hace sentir parte de todo un grupo al que le interesa y ama el conocimiento y el intercambio cultural", señala.

Por su parte, la académica Albarracín recuerda que en anteriores estancias en Alemania financiadas por la Fundación Humboldt viajó con su hijo pequeño. Dicha experiencia dejó una huella más allá de lo académico: "Mi hijo terminó enamorándose de Alemania y de los trenes alemanes, siempre quiere regresar", comenta entre risas.

Las experiencias personales de ambos investigadores son un ejemplo de un contexto más amplio de defensa de la cooperación científica internacional. Durante la apertura de la conferencia, el presidente de la Fundación Humboldt, Robert Schlögl, subrayó que la libertad académica es una condición indispensable para generar impacto científico y social. "Dentro de la Red Humboldt colaboramos más allá de las fronteras nacionales y disciplinares", sostuvo.

En esa misma línea, Steinmeier advirtió sobre las crecientes amenazas a la seguridad de la investigación, desde el espionaje hasta los ciberataques, y llamó a reforzar la cooperación transfronteriza. "La ciencia debe permanecer absolutamente abierta, pero precisamente esa apertura la hace vulnerable", afirmó Steinmeier, defendiendo la necesidad de preservar "los puentes de la diplomacia científica en un contexto global cada vez más tenso".

Con sus distintas trayectorias, tanto Albarracín como Hernández coinciden en que América Latina tiene un papel relevante en la ciencia global, no solo por su producción académica, sino también por la manera en que enfrenta las limitaciones estructurales.

Hernández destaca "el potencial de la región y la importancia de fortalecer los vínculos con países como Alemania para generar proyectos conjuntos con impacto en ambos lados del Atlántico". Por su parte, Albarracín insiste en que una de las principales fortalezas de los científicos latinoamericanos es la capacidad de innovación en contextos de escasez de recursos, donde la creatividad se vuelve una herramienta central de trabajo: "La ciencia no depende únicamente de infraestructura o financiamiento, sino también de la curiosidad y la capacidad de imaginar nuevas soluciones. La curiosidad es nuestro combustible", resalta.

(ms)


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