Fujimori toma ventaja sobre Sánchez en unas elecciones marcadas por la inseguridad en Perú

2026-06-08 05:23:42 - MUNDO


La identidad del próximo presidente de Perú seguía sin conocerse varias horas después del cierre de los colegios electorales este domingo, mientras las autoridades avanzaban lentamente en el escrutinio de los votos para elegir al noveno jefe de Estado del país en apenas diez años.

Los datos difundidos por los organismos electorales otorgaban una ligera ventaja a la política conservadora Keiko Fujimori frente al congresista nacionalista Roberto Sánchez, con el 58% de las papeletas contabilizadas en una contienda marcada por la creciente preocupación ciudadana por la inseguridad y el aumento de la criminalidad.

Según los resultados provisionales, Fujimori acumulaba 5,96 millones de votos, equivalentes al 52,6%, mientras que Sánchez obtenía 5,36 millones de apoyos, el 47,4%. Dado lo ajustado de la elección, el resultado definitivo podría tardar varios días en conocerse.

A diferencia de la primera vuelta, no se registraron incidentes importantes que retrasaran la apertura o el cierre de los centros de votación. Sin embargo, en Lima la participación pareció ser menor que en los comicios anteriores, con escasas colas en muchos colegios electorales pese a que el voto es obligatorio.

Fujimori, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, y Sánchez, estrecho aliado del encarcelado exmandatario Pedro Castillo, llegaron a la segunda vuelta tras imponerse a otros 33 candidatos en las elecciones de abril, aunque ninguno logró superar el 20% de los votos. Las autoridades electorales tardaron más de un mes en confirmar oficialmente sus victorias en aquella primera ronda.

La delincuencia, y especialmente la extorsión, se mantuvo como la principal preocupación de los ciudadanos durante la campaña. Una encuesta nacional realizada en 2025 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) reveló que el 84% de los habitantes de zonas urbanas temía convertirse en víctima de algún delito durante los siguientes 12 meses.

Los expertos atribuyen el creciente poder del crimen organizado en Perú a los beneficios obtenidos por grupos criminales vinculados a la minería ilegal de oro en los Andes y la Amazonía. Sin embargo, las propuestas de los candidatos para combatir la delincuencia no lograron convencer a una parte significativa del electorado, que sigue asociando a ambos aspirantes con figuras políticas controvertidas.

Los resultados oficiales de la primera vuelta mostraron que Fujimori obtuvo el 17% de los votos y Sánchez el 12%. Más de seis semanas después, una encuesta nacional de Ipsos reflejaba porcentajes similares de apoyo para ambos candidatos, mientras que alrededor de tres de cada diez electores seguían indecisos.

Fujimori continúa vinculada al legado autoritario y marcado por la corrupción del Gobierno de su padre, Alberto Fujimori, que dirigió Perú durante la década de 1990. En 1994 se convirtió en primera dama tras la separación de sus padres. Por su parte, Sánchez es uno de los aliados más cercanos del expresidente Pedro Castillo, encarcelado y percibido por muchos peruanos como una figura asociada a la corrupción y la inestabilidad política. Durante los 16 meses de su mandato se produjeron más de 70 cambios ministeriales.

Magali Quiquia, una vendedora ambulante de 44 años, aseguró que votó en blanco porque ninguno de los candidatos le resultaba convincente. "Hace cinco años me decepcionó Castillo por la corrupción, y Roberto Sánchez es lo mismo", afirmó. También criticó a Fujimori, al considerar que "no ha hecho nada", pese a que su partido cuenta con una importante representación en el Congreso.

El voto es obligatorio para los peruanos de entre 18 y 70 años. Quienes no acuden a las urnas pueden enfrentarse a multas de hasta 32 dólares. Más de 27 millones de personas estaban llamadas a votar. De ellas, alrededor de 1,2 millones residen en el extranjero, principalmente en Estados Unidos y Argentina.

Durante gran parte de su cuarta campaña presidencial, Keiko Fujimori centró su mensaje en la lucha contra la delincuencia. Entre sus propuestas destacan la implantación de tecnología para rastrear casos de extorsión, la militarización de las fronteras y el refuerzo de la presencia policial y militar en las zonas consideradas de alto riesgo.

La candidata, de 51 años, también prometió que los presos estarán obligados a trabajar y a "devolver a la sociedad" en caso de llegar a la Presidencia. En el único debate celebrado antes de la segunda vuelta, defendió la gestión de su padre y aseguró que derrotará a la delincuencia del mismo modo que el Gobierno de Alberto Fujimori acabó con Sendero Luminoso, la organización armada que sembró el terror en Perú durante décadas.

Sánchez, exministro y especialmente popular en las zonas rurales, prometió combatir la corrupción dentro de las fuerzas policiales e impulsar reformas que permitan a las Fuerzas Armadas colaborar más estrechamente en tareas de seguridad.

El candidato, de 57 años y conocido por lucir un sombrero campesino de ala ancha que le regaló Pedro Castillo, afirmó durante el debate que está dispuesto a explorar "todas las opciones para generar empleo y progreso", aunque reiteró su apoyo a las inversiones procedentes de China.

Asimismo, intentó tranquilizar a los inversores al asegurar que no nacionalizará los activos de las empresas multinacionales dedicadas a la extracción de minerales y gas en Perú. Heidi Ramírez, una residente de Lima de 41 años, explicó que permaneció indecisa hasta llegar al colegio electoral. Finalmente, tras conversar con varios amigos que lograron convencerla, decidió votar por Sánchez.

El embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, visitó este domingo un centro de votación en Lima. A su salida, declaró a la cadena Latina que su presencia tenía como objetivo "observar y garantizar que exista transparencia".

El ganador de la segunda vuelta asumirá la Presidencia de Perú para un mandato de cinco años el próximo 28 de julio.