Mundial 2026 en México: Académicos alertan sobre riesgos económicos, urbanos y de seguridad

2026-06-08 21:52:42 - MUNDO


A unos días de que inicie la Copa Mundial de la FIFA 2026, en México el riesgo no es solo que la selección nacional quede fuera del torneo en la primera o segunda ronda, sino que el evento no cumpla con las expectativas económicas y urbanas que se han generado en torno a él o que se vuelvan realidad amenazas como la relacionada con la explotación sexual de menores por depredadores disfrazados de aficionados al futbol, plantearon académicos de la Universidad Iberoamericana.

Durante una mesa de análisis en línea denominada “México 2026. ¿Estamos listos para el Mundial?”, profesores de esa casa de estudios indicaron que, si bien todo mundo quiere que sea un evento exitoso, es necesario hacer cuestionamientos sobre si se logrará la derrama económica esperada; si la obra pública en infraestructura urbana fue pensada para mejorar la calidad de vida de las personas; si las medidas implementadas en materia de seguridad funcionarán y si se logró reducir el riesgo de actos perniciosos como la explotación sexual infantil.

Una de las preocupaciones más serias expuestas por los académicos es la alta posibilidad de que grupos de la delincuencia organizada aprovechen el evento para prostituir menores de edad con asistentes al Mundial.

El coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de esa universidad, Ernesto López Portillo, dijo que organizaciones internacionales como la Fundación Freedom han advertido sobre el riesgo que representa la celebración del Mundial para que se incremente considerablemente la explotación sexual infantil.

Subrayó que 36% del turismo sexual infantil en México que se realiza en México al año es cometido por personas de Estados Unidos y Canadá.

Lo relevante, comentó, es que en eventos como ese torneo deportivo se concentran factores que aumentan la vulnerabilidad para los menores.

Por ello, indicó que, en materia de seguridad, es válido preguntarse quién va a ser el objetivo para proteger o, si se plantea en términos de riesgos relacionados con la seguridad, “quién tiene mayor riesgo: un fanático alemán que llegue al país a apoyar a su equipo como parte de una barra futbolera o el niño que puede ser víctima de trata”.

López Portillo expuso que el evento expone tres relatos. Uno tiene que ver con un despliegue descomunal de fuerza militar y de seguridad con francotiradores, fuerzas especiales, cámaras de vigilancia, equipos para la intercepción de actos de terrorismo en el ciberespacio, protección de mandatarios y selecciones, cobertura de aeropuertos, rutas, hoteles, centros de entrenamientos, estadios, etcétera.

En su opinión, todo eso hace pensar que todo irá bien. Sobre todo, cuando se trata de una serie de operativos en los que participan alrededor de 99,000 efectivos de las fuerzas armadas, Guardia Nacional, Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana, hasta personal de empresas de seguridad privada.

El segundo relato, abundó, tiene que ver con la agudización de las contradicciones que tiene un evento como ese. Concretamente dijo que un despliegue policiaco como el antes descrito tiene un impacto negativo en el ejercicio de los derechos de las personas, especialmente de los grupos más vulnerables.

El tercer relato, refirió, es “El Punto Ciego”. Explicó que hay fenómenos que ocurren en eventos de esa magnitud y las grandes empresas que obtienen importantes ganancias del Mundial y los grandes públicos interesados únicamente en celebrar prefieren ignorar.

Puso como ejemplo la depredación infantil, que es una de las mayores atrocidades que ocurren durante eventos como el Mundial.

Afirmó que eso ocurre porque hay depredadores que perciben a México como una nación sin ley y con enorme impunidad.

El especialista apuntó que se calcula que cada año alrededor de 21,000 menores de edad son captados por redes de delincuentes que los prostituyen. De cada 100, solo uno vuelve a casa.

Otro de los cuestionamientos relacionados con el Mundial es si se alcanzará la derrama económica prevista.

Al respecto, el investigador de la Ibero, César Velázquez Guadarrama expuso que algunos cálculos señalan que la derrama económica será de entre 1,800 y 3,000 millones de dólares. La Secretaría de Turismo estima que será de más de 60,000 millones de pesos.

Destacó que esa estimación se fundamenta en que se tiene mayor inversión, tanto pública como privada; mayor flujo de turistas y porque aumenta el consumo.

Mencionó que un estudio de Deloitte refiere que habrá más de 100,000 empleos temporales y que se recibirán alrededor de 800,000 turistas.

Sin embargo, el especialista expuso que en ocasiones se suelen sobreestimar esas cifras. Por ello, opinó que la pregunta que debe hacerse es si los beneficios económicos que se tengan por el Mundial van a superar a los costos.

En su opinión, a la hora de hacerse las proyecciones de efectos económicos del Mundial se deben tomar en cuenta fenómenos como el denominado efecto carnaval, según el cual llegan más turistas, pero puede ocurrir que sean menos los captados a lo largo de todo el año.

Puso como ejemplo Londres, donde se estimó que los Juegos Olímpicos de 2012 atrajeron a 590,000 turistas, pero en todo el año recibió 400,000 personas menos que un año habitual.

También debe ponerse atención en el llamado “efecto sustitución”, que ocurre cuando la gente gasta, en este caso en cosas relacionadas con el Mundial, pero deja de gastar en otras cosas.

Por otra parte, destacó que habrá perdedores y ganadores. Concretamente los beneficios del Mundial serán mayores para la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, pero no tanto para otras ciudades.

Otro aspecto a considerar según el experto es el costo de oportunidad en el ejercicio de los recursos públicos. Es decir, para mejorar la imagen urbana y la movilidad, se deberá dejar de invertir en otras áreas.

Recordó que en Brasil, en 2014, el gobierno invirtió más de 300 millones de dólares para construir el estadio de Manaos en una ciudad donde no había ni equipo de futbol de primera división.

Por su parte, la coordinadora de la licenciatura en arquitectura de la Ibero, Jimena de Gortari Ludlow señaló que el Mundial no debe evaluarse solamente por su capacidad de organización, sino por la calidad de su legado en infraestructura y obra pública.

El gobierno de la Ciudad de México ha anunciado obras por más de 23,000 millones de pesos y decenas de proyectos asociados. La pregunta no es cuánto se invirtió; la pregunta es si se está invirtiendo para esos cinco partidos que se celebrarán en la ciudad o si se están utilizando esos cinco partidos para acelerar las transformaciones que la ciudad necesitaba hace décadas, manifestó.

La profesora enfatizó que existe una gran diferencia entre infraestructura de visibilidad e infraestructura de bienestar.

La que nos han mostrado, refirió, es la de visibilidad. Es la que aparece en las transmisiones internacionales, es la que tiene nombre propio, la que existe para el momento en que el mundo nos está mirando.

En cambio, continuó, la infraestructura del bienestar es la que se usa; la que reduce el tiempo que una persona de Iztapalapa tarda en llegar a su trabajo o la que evita que una colonia se inunde en junio o la que garantiza agua en todo el año.

Remarcó que una no excluye a otra, pero confundirlas tiene consecuencias.

“Cuando una ciudad invierte en lo que se requiere para un evento, tiende a desatender en lo que se necesita después de un evento”, añadió.

Luego mencionó que habría que conocer cuál es el diagnóstico urbano que permitió elegir las obras que se realizaron en la ciudad para recibir al Mundial con el fin de saber cómo se eligieron esos territorios y esos proyectos prioritarios y, sobre todo conocer qué indicadores los justifican.

Además, es necesario conocer cómo fue la participación de la población de las colonias afectadas en la decisión de esas obras y cómo se seleccionaron las empresas que las ejecutaron.

La profesora consideró que será hasta 2030 cuando sabremos cuál fue el impacto real de las obras que en los últimos días han sido inauguradas y si realmente sirvieron para mejorar la calidad de vida de los habitantes de las ciudades en las que se realizaron.

De acuerdo con la especialista, la pregunta que debe responderse es qué ciudad va a quedar cuando el Mundial de la FIFA 2026 haya terminado y los visitantes se hayan ido.


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