De la Espriella acerca a Colombia a EE.UU. y reordena el tablero regional

2026-06-22 17:49:30 - MUNDO


Aun cuando el Consejo Nacional Electoral no ha oficializado el triunfo de Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales colombianas del domingo 21 de junio, y el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, hizo un reconocimiento parcial de su derrota a la espera del escrutinio oficial, varios gobiernos ya felicitaron al candidato de Defensores de la Patria, el movimiento ultraderechista que sustentó la campaña del empresario.

Con ese dato sobre la mesa, es posible proyectar el giro que significará el cambio de mando en materia internacional, donde, hasta ahora, la Colombia gobernada por el presidente Gustavo Petro conformaba un eje de gobiernos de izquierda en el que también destacan el Brasil de Lula da Silva y el México de Claudia Sheinbaum. Con Abelardo de la Espriella en el Palacio de Nariño, muy probablemente ese bloque tácito se rompa y las discrepancias con Washington, recurrentes durante el período de Petro, pasen a la historia.

"Abelardo de la Espriella se inscribe plenamente en el grupo de gobernantes de derecha que buscan estar alineados con la política de Estados Unidos, y eso significa que Colombia entra en este club de los cercanos a Washington en América Latina", dice a DW el politólogo francés Yann Basset, académico de la Universidad del Rosario, en Colombia.

Esto significará, agrega el experto, un distanciamiento de México, Brasil y Venezuela, aun cuando "hay mucha incertidumbre sobre qué va a pasar con el Gobierno de Caracas".

"Habrá un giro bastante marcado, sobre todo en contraste con Petro", apunta Rafael Castro Alegría, experto en relaciones internacionales y académico de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. El analista, quien destaca que los resultados de las presidenciales siguen siendo provisionales, enfatiza que, durante la campaña, no se habló mucho de política exterior, pero De la Espriella "sí dejó claro en diversas entrevistas e intervenciones que quiere un alineamiento explícito con Estados Unidos, con Israel y con países de la derecha regional como Argentina".

Incluso recuerda que fue mucho más allá: De la Espriella "habló de retirarse de la ONU, de la OEA y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, organizaciones que le han servido bastante a Colombia y en general a la protección de derechos humanos en la región", decisiones que, "desde mi perspectiva, convertirían a Colombia en un paria regional y global".

Para Castro, la situación con Venezuela merece un capítulo aparte. Aquí "la posición es bastante llamativa, y yo diría que un poco preocupante, porque De la Espriella ha dicho que no va a tratar directamente con Delcy Rodríguez, que es la presidenta encargada tras la captura de Nicolás Maduro, sino que va a canalizar la comunicación y la relación a través del Departamento de Estado de Estados Unidos".

De acuerdo con el académico, esta decisión no solo rompe con una tradición diplomática de mantener canales directos, sino que directamente delega el diálogo con un país vecino a un tercer Estado, "lo que puede leerse como una renuncia parcial a la autonomía diplomática". Con Brasil, en tanto, Castro espera más fricciones por la distancia ideológica, pero en ningún caso una ruptura total. El peso económico del gigante sudamericano es demasiado grande.

Tras los triunfos de José Antonio Kast en Chile, de Rodrigo Paz en Bolivia y probablemente de Keiko Fujimori en Perú, lo de De la Espriella parecería confirmar un giro a la derecha en la región. Para Basset, sin embargo, no es algo tan evidente.

"Desde el famoso giro a la izquierda de América Latina de comienzos de siglo, nos acostumbramos a pensar en términos de olas en la región, pero me parece que, después de ese momento, cada país se fue un poco por su lado y cada Estado tiene sus especificidades, por lo que no podemos hablar de una situación generalizada".

"El dato duro que podemos citar es que de las 15 elecciones presidenciales recientes, la derecha ganó 12. Sin embargo, creo que hay tres matices que habría que tener en cuenta", añade, por su parte, Castro. "El primero es que este fenómeno se puede leer como un fenómeno de votación contra los oficialismos. Ahí hay un movimiento regional hacia la derecha, pero no tanto por una conversión ideológica masiva, diría yo, sino por factores como el voto de castigo".

Otro aspecto, agrega el experto de la Universidad Javeriana Cali, es que Brasil y México, las principales potencias económicas de la región, son gobernados por la izquierda. Y un tercero es que el Congreso de Colombia quedó fragmentado, con fuerte presencia del partido de Iván Cepeda. "Esto relativiza un poco una lectura de un mandato contundente completamente a favor de De la Espriella".

Otro elemento que parece unir a los gobiernos regionales es la lucha contra el crimen. Al respecto, Castro lo señala como una preocupación ciudadana constante, que ha llevado a replicar políticas de mano dura que no han tenido efecto real a largo plazo. Sobre lo mismo, considera previsible una mayor coordinación en temas de seguridad con otros países de la región, "sobre todo teniendo en cuenta que esa estructura ya existe: el Escudo de las Américas. De la Espriella prometió sumarse a esta iniciativa", recuerda el experto.

Basset apunta a un factor que ha quedado de manifiesto tanto en Perú como en Colombia y que, a la luz de los sondeos, posiblemente se replique en las presidenciales de Brasil, en octubre: la extrema polarización que parece apoderarse de las sociedades latinoamericanas. Sin embargo, el politólogo destaca la madurez institucional colombiana.

"Esto lo vimos en la forma en que se revelaron los resultados, porque la seriedad de la autoridad electoral hizo que el país aceptara las cifras. Además, los discursos de los dos candidatos fueron muchísimo más moderados y abiertos a reconocer al opositor que los que escuchamos en la primera vuelta", apunta.

(ms)


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