2026-06-23 12:05:29 - MUNDO
El Mundial de fútbol provocó una baja de 13% en las asistencias al trabajo el día de la inauguración del evento deportivo debido a que los colaboradores optaron por ver el partido con familia y amigos, de acuerdo con datos de Worky.
"Nos volcamos a ver la tasa de asistencia del jueves 11 de junio y es clarísimo que bajó 12.7% debido a un aumento de solicitudes de vacaciones, no tanto un hecho que hayan sido faltas laborales. Puntualmente la gente pidió el jueves y al día siguiente la asistencia ya estuvo otra vez como el patrón del viernes", explica en entrevista Maya Dadoo, CEO y cofundadora de Worky.
El que este Mundial se inaugurara en México lo volvió tan conmemorativo que las personas querían vivir la experiencia en compañía de familiares y amigos, añade Dadoo. Agrega que otros trabajadores no asistieron el jueves debido a la suspensión de clases por decreto presidencial en todos los niveles.
"No todo se debe a que la gente se está pidiendo vacaciones porque quiere ver el Mundial, las piden porque los hijos no van a ir a la escuela y cómo le hago", añade Dadoo.
El "efecto Mundial" brincó del pasto a la alfombra de las oficinas al desatar una competencia por la atención de los trabajadores que quieren ver los partidos de futbol y los empleadores que buscan evitar presentismo y menor productividad, de acuerdo con especialistas.
"Lo que estamos observando es una disminución temporal de la concentración y distracciones durante los partidos en horario laboral", advierte Fernanda Paéz Peral, Senior Director de LHH México.
Entre 30% y 40% de los colaboradores sigue eventos deportivos durante el horario laboral mediante transmisiones, actualizaciones en tiempo real o conversaciones sobre los partidos, de acuerdo con datos de LHH México.
El "efecto del Mundial" más que un ausentismo masivo de los trabajadores a su empleo aumenta el riesgo de un "presentismo improductivo", es decir, que los trabajadores dividen su atención entre sus tareas y el partido de futbol, menciona Fernanda Paéz.
"Hay personas que están distraídas, con menor velocidad en las respuestas a consultas laborales o reuniones con poca atención", describe la especialista.
Esta disputa por la atención de los colaboradores es más frecuente en los trabajos de oficina o remotos que en los sectores operativos donde la presencialidad o interrumpir por poco más de 90 minutos es menos factible, de acuerdo con las especialistas.
A diferencia de otros Mundiales, los partidos se disputan en horarios que coinciden con algún momento de la jornada laboral que usualmente tiene un horario de 9 a 6 de la tarde.
"En otros Mundiales, en Asia o Medio Oriente, muchos encuentros ocurrían en la madrugada de México y fuera de la jornada laboral. Ahora, compartir los mismos horarios traslada el impacto directamente a las horas productivas. Aumenta el riesgo de este presentismo más que ausentismo", añade Fernanda Paéz.
La especialista explica que el colaborador no necesariamente falta al trabajo, pero sí divide su tiempo laboral entre las transmisiones, las alertas en tiempo real y las conversaciones relacionadas con los partidos.
Sin embargo, el desarrollo del Mundial no necesariamente implica una caída en la productividad, esto dependerá de la cultura organizacional de la empresa y de que haya reglas claras sobre cómo vivir este evento durante el trabajo y los objetivos y resultados a alcanzar, mencionan las especialistas.
Culturas organizacionales que consideren los intereses de sus colaboradores, como el disfrutar un partido conmemorativo del Mundial, y ofrecer facilidades para verlos mejora el ambiente y compromiso con el trabajo, de acuerdo con Maya Dadoo. "Eso tiende a unir mucho a los colaboradores. Es algo positivo", asegura.
Esta flexibilidad debe ir acompañada de una comunicación clara de lo que está permitido así como de los objetivos y resultados que se deben cumplir en este periodo.
"Los eventos de alto interés colectivo ponen a prueba la madurez de la cultura organizacional. Cuando existen objetivos claros y confianza entre líderes y equipos, las personas suelen responder con responsabilidad y mantener el nivel de desempeño esperado", explica Fernanda Páez.
Competir con Messi, Ronaldo, Neymar o con la Selección Mexicana de Javier Aguirre por la atención y concentración de los colaboradores requiere más que control o prohibiciones una estrategia flexible que permita la convivencia entre el trabajo y la fiesta deportiva.
"La forma más importante de cómo mitigar esto es reconociendo la realidad primero. No se puede actuar como si el Mundial no existiera. Las empresas que intenten prohibir o bloquear cualquier flexibilidad van a generar más resistencia con sus empleados", advierte Fernanda Paéz.
Para que el Mundial y el trabajo "jueguen" un partido amistoso, las especialistas dan algunas sugerencias:
No negar que el Mundial no está pasando.
Evitar prohibir ver, seguir o hablar del evento deportivo.
Establecer qué objetivos y resultados se esperan en el periodo del Mundial.
Organizar eventos internos para ver en conjunto partidos conmemorativos
Implementar transporte colectivo para facilitar la llegada al centro laboral ante un aumento del tráfico.
Powered by TURADIOINFO.COM