2026-06-24 05:50:29 - MUNDO
Más allá de que el balón ruede en la cancha, México y la República Checa demuestran que su relación va mucho más allá de compartir un lugar en el Grupo A del Mundial de Futbol. Lo que comenzó como una fraternidad diplomática ante las crisis del siglo XX, se ha transformado hoy en un vínculo estratégico de intercambio comercial récord y una diplomacia de "poder blando" que tiene al deporte y la gastronomía como principales motores.
Para el embajador de la República Checa en México, Tomáš Hart, la relación bilateral se define actualmente por una profunda amistad y cooperación, no solo en el ámbito diplomático, sino también en el comercial, cultural y deportivo.
“En el ámbito multilateral, ambas naciones mantienen una estrecha coordinación en foros de la ONU y organismos internacionales en Ginebra o París, buscando coincidencias en temas de política global, cambio climático y derechos humanos”, declaró el diplomático en entrevista con El Economista.
Estimó que la modernización del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea impulse aún más el intercambio comercial, aunque considera que la inversión futura dependerá en gran medida de la certidumbre jurídica en el país.
Tereza Vítková, directora de la oficina de CzechTrade en México, la agencia de promoción comercial de la República Checa, destacó que nuestro país se ha consolidado como el socio comercial número uno de Chequia en América Latina, recibiendo aproximadamente la mitad de todas las exportaciones checas destinadas a la región.
A nivel continental, México es el segundo destino más importante para los productos checos, superando en volumen de intercambio a potencias como Japón, Israel o Noruega. Las cifras respaldan este dinamismo: en 2025, las exportaciones checas hacia territorio mexicano alcanzaron los 1,450 millones de dólares.
“A nivel global, México ocupa el puesto 22 como destino de exportaciones checas y el 29 en el intercambio bilateral total”, agregó.
Enumeró que entre los principales pilares de comercio se encuentran: el sector automotriz, en componentes y vehículos; tecnología y salud, con equipos médicos como prótesis vasculares y stents, y de telecomunicaciones; presencia Industrial: productos checos están presentes en proyectos como el Tren Maya (bancas) y en la cadena de suministro de empresas como Volkswagen y FedEx.
Según cifras, el país europeo inyecta CapEx (gastos de capital) y eficiencia a la industria mexicana, en infraestructura digital: 673.12 millones de dólares en maquinaria eléctrica y equipo electrónico; tracción automotriz, 208.10 millones de dólares en vehículos y autopartes, y en e área de salud, 51.29 millones en equipos médicos y óptica.
Los dos representantes destacaron que el deporte y la gastronomía actúan como herramientas de soft power para romper barreras culturales y facilitar los negocios.
Durante la justa deportiva se estima que a la comunidad de 500 checos residentes se sumen entre 8,000 y 10,000 aficionados. Tras experiencias positivas recientes en Guadalajara, la embajada busca replicar zonas alternativas de convivencia (fan zones) en la Ciudad de México que ofrezcan cultura y gastronomía checa.
Asimismo, ambos destacaron que mientras que para los checos el mexicano es sinónimo de felicidad, colores y disfrute del presente, la diplomacia checa busca que los mexicanos redescubran a Chequia más allá de su famosa cerveza, presentándose como una nación democrática, abierta y tecnológicamente avanzada.
“En el partido del 24 que gane el deporte y la amistad”, expresó el embajador.
En el contexto del partido, se espera que crezca el interés por la cultura checa, lo que pudiera fortalecer los lazos económicos entre ambos países.
La última vez que ambas selecciones se enfrentaron en un Mundial fue en Chile 1962.
Solidaridad histórica: de Masaryk a San Jerónimo Lídice
La conexión entre ambas naciones tiene raíces profundas basadas en la solidaridad internacional. El embajador recordó el apoyo de México hacia Checoslovaquia durante momentos críticos, como la ocupación nazi en los años 30 y la invasión soviética en 1968. El presidente Lázaro Cárdenas nombró a la Avenida Presidente Masaryk en honor a Tomáš Garrigue Masaryk, primer presidente de la República de Checoslovaquia, y como protesta contra la invasión nazi.
La memoria de la tragedia de la aldea checa de Lidice vive en el nombre del barrio San Jerónimo Lídice, donde anualmente se conmemora el aniversario de estos hechos.
La Embajada y la Cámara de Comercio trabajan activamente en promover el diseño, la música y el cine checo a través de eventos como la Semana Iberoamericana en Praga y muestras en la Cineteca Nacional.
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