La mano de Trump: el respaldo a la ultraderecha para ganar aliados en América Latina

2026-06-26 14:56:29 - MUNDO


Washington, 26 jun (EFE).- Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha interferido en las elecciones de Latinoamérica al expresar su respaldo a candidatos de ultraderecha y rechazar a sus rivales, sumando al menos hasta cuatro mandatarios afines en la región.

El ejemplo más reciente se produjo esta semana en Colombia, donde Trump otorgó su "respaldo total" al ultraderechista Abelardo de la Espriella, a quien describió como un líder "inteligente, fuerte y duro" tras su victoria en la segunda vuelta del pasado domingo, en la que se impuso por un estrecho margen al izquierdista Iván Cepeda.

Trump había llamado a apoyarlo mediante publicaciones en la red Truth Social, afirmando que la victoria de De la Espriella favorecería una relación "poderosa" entre Estados Unidos y Colombia.

Las declaraciones del mandatario estadounidense fueron rechazadas por la oposición colombiana, incluido el presidente Gustavo Petro, quien denunció injerencia extranjera y solicitó incluso la nulidad de los resultados.

La primera gran muestra de apoyo explícito de Trump a un candidato latinoamericano se dio en Honduras, donde respaldó públicamente al conservador Nasry Asfura en las elecciones presidenciales de 2025.

Trump intervino en la campaña con mensajes de apoyo y advertencias sobre las consecuencias de una victoria de la izquierda, en una elección marcada por acusaciones de injerencia.

Asfura se impuso por un margen estrecho y se convirtió en uno de los primeros aliados regionales de Trump surgidos de las urnas desde su retorno a la Casa Blanca.

Trump no solo mostró simpatía por Asfura y De la Espriella, sino que en ocasiones pidió explícitamente respaldar sus candidaturas y vinculó el resultado de los comicios al futuro de las relaciones bilaterales.

También han dado recientes giros a la derecha Bolivia y Chile, hechos celebrados por la Administración Trump, aunque sin respaldos electorales explícitos.

El triunfo de Rodrigo Paz en Bolivia en octubre del año pasado abrió una etapa de acercamiento entre La Paz y Washington tras casi dos décadas de relaciones casi rotas con los Gobiernos de Evo Morales y Luis Arce.

En Chile, la victoria en diciembre pasado del ultraderechista José Antonio Kast, sucesor del izquierdista Gabriel Boric, fue celebrada en Washington. Trump señaló después que lo había respaldado, si bien no existen registros de un apoyo directo.

Asimismo, la reelección en abril de Daniel Noboa en Ecuador, la victoria en febrero de Laura Fernández en Costa Rica y el triunfo esta semana de Keiko Fujimori en Perú contribuyen a reforzar la sintonía entre varios Gobiernos latinoamericanos y la Casa Blanca.

Si el caso de Colombia es el ejemplo más reciente de apoyo explícito de Trump a un candidato, Brasil aparece como la próxima prueba clave de esa estrategia.

A pocos meses de las elecciones presidenciales de octubre, Trump ha mostrado señales de cercanía con el candidato Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro - condenado por un intento de golpe de Estado-, mientras su relación con el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se ha vuelto cada vez más tensa.

La disputa ha trascendido lo discursivo: Washington impuso nuevos aranceles a productos brasileños, mantuvo reuniones con figuras de ambos bandos y catalogó a ciertos grupos criminales brasileños como organizaciones terroristas, convirtiendo la relación bilateral en un tema central para la campaña electoral.

Para los analistas, una victoria de Bolsonaro sería la confirmación de hasta dónde puede llegar la influencia política de Trump en la región.

En ese escenario, México, con la presidenta Claudia Sheinbaum, quedaría como el único gran bastión de la izquierda en América Latina.

En su estrategia de seguridad nacional, Trump planteó consolidar el liderazgo de Washington en América Latina y ha promovido la construcción de una red de Gobiernos afines bajo la denominación "Escudo de las Américas", con el objetivo de combatir el crimen organizado y contener la influencia de China en la región.

El proyecto, que reúne a una decena de países, tiene como socios principales al argentino Javier Milei, al salvadoreño Nayib Bukele y al ecuatoriano Daniel Noboa, y se espera que se incorporen Colombia y un eventual Brasil gobernado por Bolsonaro.

A cambio, Washington ha reforzado la cooperación política, económica y de seguridad con esos gobiernos, convirtiéndolos en piezas clave de su estrategia continental.

(c) Agencia EFE

Fuente: trib.al


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