2026-07-27 18:10:29 - MUNDO
El pasado domingo (26.07.2026),Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras condenado en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico, aterrizó en el aeropuerto de Palmerola, regresando a su país. Ante una multitud de cientos de personas que habían acudido a recibirlo, agradeció a quienes "nunca dejaron de creer que era inocente".
Hernández enfrenta actualmente cargos en Honduras por lavado de activos y fraude. Su audiencia está prevista para el 3 de agosto, en un proceso que podría resultar decisivo para la independencia judicial del país. y que probablemente profundizará la polarización política en Honduras.
Hernández fue presidente de Honduras entre 2014 y 2022. Poco después de dejar el cargo, fue extraditado a Estados Unidos, donde fue condenado por delitos de narcotráfico y armas y sentenciado a 45 años de prisión.
Los fiscales estadounidenses acusaron a Hernández de facilitar el envío de más de 400 toneladas de cocaína a través de Honduras y de contribuir a convertir al país centroamericano en un "narcoestado". En diciembre del año pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, indultó a Hernández, lo que llevó a su liberación de una prisión en Estados Unidos.
Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, a su regreso a ese país. (26.07.2026).Fredy Rodriguez/REUTERS
Ocho meses después regresa a Honduras. A pesar de los cargos que enfrenta en el país, Hernández llega sin ser detenido. Su equipo legal solicitó previamente que se levantara la orden de captura en su contra, argumentando que pretendía presentarse voluntariamente ante un tribunal hondureño y que, por tanto, no existía riesgo de fuga.
"El levantamiento de la orden de captura contra Hernández y su regreso son fuertes símbolos de impunidad", explica a DW Ana María Méndez Dardón de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA). Según Méndez Dardón, Honduras es uno de los países con mayores niveles de impunidad en Centroamérica. "El hecho de que pueda regresar después de haber sido condenado en Estados Unidos y mientras enfrenta cargos relacionados con corrupción en Honduras representa una grave vulneración de la independencia judicial del país". "También es significativo que esta impunidad pueda continuar con el respaldo de Estados Unidos, el socio más importante de Honduras", añade.
El indulto estadounidense a un condenado por narcotráfico generó fuertes críticas debido a las contradicciones con la llamada guerra contra las drogas de Washington, en un contexto marcado por repetidos ataques estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe y por la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro un mes después.
Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, a su regreso a ese país. (26.07.2026).Fredy Rodriguez/REUTERS
"El indulto de Trump a Hernández debe entenderse como parte de una estrategia estadounidense más amplia para aumentar su influencia en la región". Desde que regresó a la Casa Blanca, Trump ha reforzado una política más agresiva en América Latina y ha estrechado vínculos con figuras de derecha, desde Honduras hasta Argentina.
En Honduras, Hernández sigue siendo una figura profundamente polarizante. Su presidencia estuvo marcada por importantes escándalos de corrupción y elevados niveles de violencia e inseguridad. Durante esos años, numerosos hondureños abandonaron el país, muchos de ellos rumbo a Estados Unidos.
En 2017, Hernández obtuvo un controvertido segundo mandato presidencial tras unas elecciones marcadas por denuncias de fraude. El resultado provocó protestas generalizadas, durante las cuales murieron más de 30 personas.
"La gente tiene mucho miedo", cuenta a DW Abiezer López, quien participó en las protestas de 2017 contra Hernández. "Todos recordamos la violencia de su gobierno. El regreso de Hernández representa un duro golpe para los movimientos sociales de todo el país".
Una multitud se reúne al regreso del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández a su país. (26.07.2026).Cassandra van Douveren/DW
El actual gobierno, liderado por el derechista Partido Nacional de Hernández, ha aprobado una serie de leyes que, según sus críticos, buscan silenciar el activismo y la disidencia. "Todos estos cambios deben entenderse dentro del mismo contexto. Podemos sentir que la represión política está regresando al país".
A pesar de las controversias, Hernández mantiene una base fiel de seguidores. Vestida de blanco y azul, los colores del Partido Nacional, Carolina Martínez cuenta: "No pude dormir, estaba muy emocionada de verlo".
"Su regreso representa una gran alegría para el pueblo hondureño. Fue uno de los mejores presidentes que ha tenido Honduras".
La audiencia prevista para el próximo lunes 3 de agosto determinará cómo continuará el proceso judicial contra Hernández. "Será una verdadera prueba para el sistema de justicia hondureño", sentencia Méndez Dardón.
Joaquín Mejía, experto en derecho, tiene pocas esperanzas de que el sistema pueda superar esta prueba. "Es muy probable que Hernández ya haya negociado un acuerdo que garantice su impunidad y que este juicio sea simplemente una puesta en escena", dice resignado.
(cp)
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